Google está transformando su buscador en dos niveles al mismo tiempo. Por un lado, la inteligencia artificial desplaza cada vez más respuestas directamente a la página de resultados. Por otro, la Ley de Mercados Digitales de la Unión Europea, el Digital Markets Act o DMA, obliga a Google a diseñar determinadas funciones de búsqueda de forma diferente en el Espacio Económico Europeo.
Para publishers y operadores de webs de afiliación, esta combinación es especialmente relevante. Ya no cambia únicamente el ranking. También cambia la probabilidad de que una buena posición siga generando un volumen similar de clics.
Los AI Overviews pueden resolver parte de la intención de búsqueda antes de que el usuario visite una web. Al mismo tiempo, nuevas áreas para agregadores y proveedores modifican las búsquedas comerciales. A ello se suman reglas específicas para Europa, por ejemplo en el tratamiento de servicios de comparación o en la aplicación de políticas relacionadas con Site Reputation Abuse.
Esto hace que una antigua fórmula del SEO sea cada vez menos fiable:
Buen ranking = mucho tráfico orgánico.
Una página puede seguir posicionando muy bien y, aun así, recibir bastante menos tráfico.
Para los publishers se vuelve necesario analizar la búsqueda desde otra perspectiva. Ya no importa únicamente en qué posición aparece una URL. También importa qué muestra Google antes, al lado y dentro de ese resultado.
AI Overviews cambia la economía del clic en Google
El impacto de AI Overviews ya no puede considerarse un escenario hipotético.
Google integra respuestas generativas directamente en los resultados de búsqueda. Sus sistemas pueden ejecutar varias búsquedas relacionadas, recopilar información de distintas fuentes y construir una respuesta a partir de ellas. Google denomina parte de este proceso Query Fan-out.
Para el usuario, esto puede resultar cómodo. Para un publisher, puede convertirse en un problema.
Una parte importante del modelo SEO tradicional se basa en que entre la consulta y la respuesta existe un paso necesario: visitar una web externa. Precisamente esa necesidad está disminuyendo en determinadas búsquedas.
El efecto es especialmente visible en consultas informativas.
Un análisis de Ahrefs basado en 300.000 palabras clave concluyó a principios de 2026 que la tasa media de clics en escritorio del primer resultado orgánico era aproximadamente un 58 % inferior cuando aparecía un AI Overview.
Esta cifra no debe trasladarse de forma automática a cualquier web española. La muestra estaba centrada principalmente en búsquedas informativas y en datos de habla inglesa. Además, describe una correlación estadística, no una pérdida de tráfico garantizada del 58 % para cada página.
Aun así, la tendencia es clara: cuando aparece un AI Overview, el comportamiento de clic cambia de forma notable.
El verdadero problema no siempre es perder posiciones
Para los publishers es fundamental distinguir entre una pérdida de ranking y una pérdida de clics.
Un problema SEO clásico puede presentar este patrón:
La posición 3 pasa a ser la posición 9.
Las impresiones bajan.
Los clics bajan.
En este caso, es razonable pensar que la URL ha sido desplazada por competidores o por un cambio algorítmico.
Con AI Overviews puede aparecer un patrón completamente distinto:
La posición 2 sigue siendo la posición 2.
Las impresiones se mantienen.
El CTR cae.
Los clics disminuyen.
En este escenario, la página quizá no haya perdido visibilidad orgánica tradicional. Simplemente recibe menos visitas porque Google ya responde a una parte importante de la necesidad del usuario en la propia página de resultados.
Este tipo de pérdida es mucho más difícil de compensar.
Una caída de posiciones puede intentar recuperarse con mejores contenidos, optimización técnica o mayor autoridad. Un clic que el usuario deja de necesitar no puede recuperarse con SEO tradicional.
Qué tipos de contenido están más expuestos
Los contenidos más vulnerables son aquellos cuyo principal valor consiste en resumir información disponible públicamente.
Algunos ejemplos habituales:
- ¿Qué es el producto X?
- ¿Qué ventajas tiene el servicio Y?
- ¿Cuál es la diferencia entre A y B?
- ¿Qué opciones existen para resolver el problema C?
- ¿Qué hay que tener en cuenta antes de comprar un determinado producto?
- ¿Cómo funciona un software concreto?
- ¿Qué características tiene un producto?
Durante años, este tipo de contenidos ha funcionado muy bien en SEO.
No significa que vayan a desaparecer. Lo que cambia es el entorno competitivo.
El rival de un publisher ya no es únicamente la siguiente web en el ranking. También compite con la respuesta que Google genera combinando información de múltiples fuentes.
Esto modifica el valor económico de ciertos contenidos.
Para los publishers de afiliación, el cambio es todavía más importante
Las webs de afiliación se encuentran en una situación especialmente delicada.
Un funnel clásico de afiliación suele funcionar así:
Búsqueda en Google → guía o review → enlace de afiliado → compra
Hoy, cada uno de estos pasos puede verse alterado.
En una búsqueda informativa, AI Overviews puede reducir el número de usuarios que llegan a la guía.
En una búsqueda comercial, Google puede mostrar productos, comercios o servicios comparadores directamente en la SERP.
En consultas transaccionales pueden aparecer todavía más módulos entre el resultado orgánico y el usuario.
El recorrido puede acortarse hasta algo parecido a:
Búsqueda en Google → respuesta de IA o comparador → tienda
El publisher afiliado puede quedar fuera del proceso.
Sin embargo, no todos los modelos de afiliación tienen el mismo riesgo.
No todas las webs de afiliación son servicios de comparación
Esta distinción es especialmente importante en el contexto del DMA.
Un artículo titulado “Las 10 mejores cafeteras” no es automáticamente un Comparison Shopping Service ni un Vertical Search Service.
Tampoco lo es una página simplemente por incluir varios enlaces a Amazon u otros comercios.
Google diferencia entre distintos actores del ecosistema comercial.
Entre ellos se encuentran:
Vertical Search Services
Comparison Shopping Services
agencias de viajes online
metabuscadores
directorios
proveedores directos
Para determinadas consultas dentro del Espacio Económico Europeo, Google está introduciendo nuevas formas de mostrar estos servicios.
Para los publishers de mayor tamaño, por tanto, existe una diferencia estratégica entre publicar contenido editorial y ofrecer una verdadera función estructurada de comparación.
Google introduce Aggregator Units en Europa
Desde septiembre de 2026, Google documenta de forma más clara las diferencias regionales en sus resultados de búsqueda.
Una de las novedades más importantes dentro del EEE es la denominada Aggregator Unit.
Está pensada para determinados servicios verticales, entre ellos agencias de viajes online, comparadores de precios, metabuscadores y directorios.
Actualmente puede aparecer en búsquedas relacionadas con hoteles, vuelos, trenes o autobuses de larga distancia y productos.
Su funcionamiento resulta especialmente interesante.
Varios agregadores pueden ser considerados dentro de una misma unidad. En un primer momento se muestran de forma destacada los resultados de uno de ellos, y el usuario puede cambiar después a otros agregadores participantes.
Al hacer clic, el usuario accede al sitio web del agregador correspondiente.
Para comparadores reales, esto puede convertirse en una nueva superficie de visibilidad.
Para publishers tradicionales sin una estructura de datos adecuada y sin reconocimiento como servicio vertical, este beneficio no existe automáticamente.
Los proveedores directos también reciben su propio espacio
Sería incorrecto interpretar el nuevo modelo europeo únicamente como una ventaja para Booking.com, Expedia u otros grandes intermediarios frente a hoteles o comercios.
Google también ha documentado una denominada Supplier Unit.
Su objetivo es dar visibilidad a proveedores directos cuando también aparece una Aggregator Unit.
Entre estos proveedores pueden encontrarse hoteles concretos, aerolíneas o comercios.
Por tanto, Google intenta representar a dos tipos de participantes:
Agregadores, que reúnen ofertas de distintos proveedores.
Suppliers, que ofrecen directamente el producto o servicio.
Esta diferencia es fundamental para analizar correctamente las nuevas SERP.
El DMA no implica simplemente que los intermediarios sustituyan a los proveedores directos. Google está rediseñando la arquitectura de los resultados y creando espacios distintos para diferentes actores del mercado.
El impacto económico real solo podrá evaluarse con datos de tráfico y uso una vez que estos formatos estén suficientemente extendidos.
Por qué Google está cambiando la búsqueda en Europa
El motivo principal es el Digital Markets Act.
La Comisión Europea determinó en julio de 2026 que Google había incumplido determinadas obligaciones del DMA.
Uno de los principales reproches está relacionado con la autopreferencia de servicios propios dentro del buscador. Los gatekeepers no pueden favorecer injustamente sus propios productos frente a servicios comparables de terceros.
La Comisión impuso una multa de 460 millones de euros por este motivo.
Otros 430 millones correspondieron a un incumplimiento independiente relacionado con Google Play.
En lo que respecta a Search, el primer punto es el más relevante.
Google debe demostrar que los servicios competidores pueden participar en condiciones justas y no discriminatorias.
Esto afecta especialmente a sectores en los que Google no es solo buscador, sino también proveedor de funciones verticales propias.
Google considera que la calidad de la búsqueda empeorará
Google ha criticado duramente estas obligaciones europeas.
La empresa afirmó que los cambios necesarios provocan el mayor deterioro de la calidad del servicio en la historia de Google Search.
Esta afirmación necesita contexto.
Es la valoración de Google.
No es una conclusión neutral de la Comisión Europea ni una medición independiente de la calidad del buscador.
Google sostiene, entre otras cosas, que los usuarios pueden necesitar pasos adicionales y que los proveedores directos pueden recibir menos tráfico gratuito.
La compañía también ha afirmado que anteriores ajustes relacionados con el DMA redujeron aproximadamente un 30 % el tráfico de reservas directas hacia empresas europeas.
También en este caso se trata de una cifra proporcionada por Google.
Para los publishers, el debate sigue siendo relevante porque muestra un conflicto fundamental.
La Unión Europea quiere aumentar la competencia dentro del ecosistema de Google.
Google sostiene que introducir más intermediarios dentro de las SERP no significa necesariamente que el usuario llegue antes al proveedor final.
El DMA puede crear ganadores sin que los publishers sean necesariamente uno de ellos
Este es uno de los puntos que más fácilmente se malinterpreta.
Si Google tiene que reducir la autopreferencia de sus propios servicios, eso no significa automáticamente:
más tráfico para las webs normales.
También puede significar:
más visibilidad para otras plataformas.
Un hotel puede competir con más agencias de viajes online.
Un comercio puede competir con más comparadores de precios.
Un publisher puede competir con más portales especializados.
Una parte creciente de esa competencia tiene lugar dentro de Google antes de que el usuario visite una web externa.
Para los publishers de afiliación, el escenario es por tanto ambiguo.
Pueden beneficiarse si evolucionan hacia auténticos servicios de comparación y consiguen acceder a nuevas superficies de búsqueda.
Pueden perder si otros comparadores aparecen con mayor visibilidad por encima o alrededor de sus resultados orgánicos.
Un proyecto de afiliación puede convertirse en un producto real
Para publishers de cierto tamaño aparece una consecuencia estratégica bastante clara.
El futuro de muchos proyectos de afiliación puede depender menos de publicar más artículos y más de desarrollar funciones propias.
La diferencia puede resumirse fácilmente.
Un proyecto de afiliación clásico suele ofrecer:
artículo → recomendación → enlace de afiliado
Un comparador más desarrollado puede ofrecer:
análisis editorial → datos estructurados de producto → filtros → varios comercios → precios → disponibilidad → ayuda real para decidir
En este segundo caso ya no estamos únicamente ante contenido.
Estamos ante un producto digital.
Su desarrollo requiere más tecnología, datos y recursos editoriales. Pero también crea una utilidad que resulta mucho más difícil de sustituir con una respuesta breve generada por IA.
Para publishers con carteras amplias de proyectos de afiliación, esta puede convertirse en una de las transformaciones estratégicas más importantes de los próximos años.
Los datos propios ganan valor frente al contenido estándar
Los sistemas generativos son especialmente buenos resumiendo información disponible públicamente.
Son mucho peores creando datos originales que solo posee un determinado publisher.
Por ese motivo, los activos propios ganan importancia.
Entre ellos pueden encontrarse:
- tests propios
- mediciones
- evolución histórica de precios
- bases de datos de producto
- datos de disponibilidad
- encuestas propias
- opiniones generadas por una comunidad propia
- observaciones de mercado
- calculadoras y configuradores
- buscadores de productos
- bases de datos especializadas
- fotografías y vídeos propios
- pruebas de larga duración documentadas
Un artículo de afiliación que se limita a resumir especificaciones del fabricante tiene poca protección frente a una IA.
Un test con mediciones propias tiene mucha más.
Un artículo general sobre precios resulta fácil de sintetizar.
Una base de datos actualizada con precios regionales y una calculadora personalizada ofrece una función propia.
Esta es una diferencia que los publishers deberían tener en cuenta al desarrollar nuevos proyectos.
Google también habla ya de contenido no intercambiable
La propia Google insiste cada vez más en la necesidad de ofrecer información única y no fácilmente sustituible.
La lógica es evidente.
Si veinte webs publican las mismas especificaciones, definiciones o datos de fabricante con distintas palabras, un sistema generativo puede consolidar esa información con relativa facilidad.
Si una web publica información que solo existe allí, esa fuente sigue teniendo un valor específico.
Esto no significa necesariamente que la IA vaya a enviar siempre un clic.
Pero los datos originales aumentan las posibilidades de que una fuente mantenga relevancia y, sobre todo, ofrecen al usuario una razón real para visitar la web.
Los publishers pueden excluirse de AI Overviews
En 2026 también han mejorado las posibilidades de control para los operadores de sitios web.
Google ofrece a través de Search Console una configuración que permite decidir si un sitio puede aparecer en determinadas funciones generativas de búsqueda y ser utilizado como fuente para ellas.
Entre estas funciones se encuentran AI Overviews y AI Mode.
Google probó inicialmente este control y lo amplió posteriormente a nivel global.
La separación respecto a la búsqueda tradicional es especialmente importante.
Según Google, excluir una web de las funciones generativas no se utiliza como señal de ranking para los resultados orgánicos convencionales fuera de esos espacios de IA.
El coste de excluirse es evidente.
Una web que no participa en estas funciones tampoco puede recibir impresiones ni tráfico procedente de ellas.
Para los publishers aparece así una decisión estratégica mucho más clara que en el pasado.
La pregunta deja de ser únicamente:
¿Permito que Google rastree mi web o la bloqueo?
Y pasa a ser:
¿Quiero formar parte de la experiencia generativa de búsqueda?
Excluirse de AI Overviews no debería ser una decisión automática
Un publisher que ha sufrido pérdidas importantes de tráfico puede sentirse tentado a bloquear por completo su participación en AI Overviews.
Tomar esa decisión de forma generalizada sería arriesgado.
Hay dos efectos que deben compararse.
Por un lado, AI Overviews puede reducir los clics sobre los resultados orgánicos tradicionales.
Por otro, las fuentes enlazadas dentro de una respuesta generativa también pueden generar tráfico.
Por tanto, la cuestión no es si AI Overviews resulta positivo o negativo en términos generales.
La cuestión es cuánto valor económico aporta a una web concreta.
Google también ha ampliado durante 2026 las posibilidades de análisis en Search Console.
Los publishers disponen de más información sobre la visibilidad de sus contenidos dentro de experiencias generativas, incluidas impresiones y datos sobre qué páginas aparecen en respuestas de IA y desde qué países.
Esto permite tomar decisiones utilizando datos propios en lugar de impresiones generales sobre el mercado.
Los publishers deben medir valor económico, no solo tráfico
En proyectos de afiliación, analizar únicamente el número de visitas resulta insuficiente.
Lo realmente importante es seguir el funnel completo.
Entre las métricas relevantes se encuentran:
impresiones en AI Overviews y AI Mode
clics procedentes de experiencias generativas
clics orgánicos tradicionales
CTR
tasa de clic hacia el comercio afiliado
tasa de conversión en el comercio
EPC o ingreso por clic de afiliado
ingreso por visitante orgánico
ingreso por cada 1.000 impresiones en Google
Puede darse, por ejemplo, el siguiente escenario:
El tráfico orgánico cae un 25 %.
Sin embargo, los usuarios que siguen llegando tienen una intención de compra mucho más alta.
En ese caso, los ingresos no tienen por qué caer en la misma proporción.
También puede suceder lo contrario.
Una web puede perder solo un 10 % de tráfico, pero que esa pérdida afecte principalmente a usuarios con alta intención comercial.
Para un publisher afiliado, el tráfico SEO bruto deja de ser una métrica suficiente.
Conviene separar búsquedas de marca y búsquedas genéricas
Otra segmentación especialmente importante es la de tráfico de marca y tráfico non-brand.
Consultas como:
“mejor cafetera”
“hotel barato en Madrid”
“mejor tarjeta de crédito”
“comparador fibra óptica”
son especialmente vulnerables a módulos adicionales, respuestas de IA y superficies de comparación.
Una búsqueda directa de una marca editorial funciona de otra manera.
Si el usuario busca un medio, portal o comparador concreto por su nombre, Google tiene menos posibilidades de sustituir por completo esa intención mediante una respuesta genérica.
Por eso, construir una marca propia ya no es únicamente una tarea de marketing.
También se convierte en una estrategia para reducir el riesgo SEO.
Un publisher cuya demanda depende casi exclusivamente de palabras clave genéricas está mucho más expuesto a Google que otro con usuarios recurrentes, newsletter, tráfico directo y búsquedas de marca.
Europa y Estados Unidos empiezan a diferenciarse
La pregunta de si Europa se está desacoplando de Estados Unidos en materia de Google puede responderse con un “parcialmente”.
No existe una separación técnica completa.
Google sigue siendo la misma plataforma en Europa. El índice, los sistemas centrales de ranking y gran parte de la infraestructura siguen teniendo una base global.
Lo que sí aumenta es una divergencia de producto impulsada por la regulación.
Algunas funciones de Google Search funcionan de manera diferente en el Espacio Económico Europeo o están sujetas allí a reglas específicas.
Google ya documenta expresamente estas diferencias regionales.
Entre las particularidades del EEE se encuentran:
- Aggregator Units
- Supplier Units
- determinados carruseles específicos
- nuevas oportunidades para servicios verticales
- funciones concretas para portales de empleo
- reglas regionales en determinadas políticas de Search
La idea de una Google Search completamente idéntica en todo el mundo es cada vez menos realista.
Site Reputation Abuse muestra especialmente bien esta divergencia
Un ejemplo interesante es la política de Google contra Site Reputation Abuse.
Esta política se dirige a situaciones en las que contenidos de terceros se publican bajo una web consolidada principalmente para aprovechar la reputación del dominio en Google.
El tema es especialmente relevante para publishers porque este modelo se ha utilizado en áreas comerciales como cupones, productos financieros, comparadores o contenidos de afiliación alojados dentro de grandes medios.
Desde el 30 de agosto de 2026, Google trata determinadas acciones manuales relacionadas con Site Reputation Abuse de manera distinta dentro del Espacio Económico Europeo y fuera de él.
Fuera del EEE, una acción manual puede influir directamente en el ranking del área afectada.
Dentro del EEE, esa acción no tiene exactamente el mismo efecto.
Sin embargo, esto no significa que esos contenidos vuelvan automáticamente a beneficiarse de toda la autoridad del dominio principal.
Google puede separar algorítmicamente determinadas secciones del resto del sitio y valorar esas áreas principalmente según sus propias señales.
Este punto es fundamental.
El cambio regulatorio no convierte el Parasite SEO en una estrategia segura.
Qué significa esto para los dominios de publishers
Un publisher que explota una sección comercial dentro de un dominio fuerte debería hacerse una pregunta muy sencilla:
¿Tendría esta sección valor suficiente si Google la evaluara casi como un proyecto independiente?
Si la respuesta es no, el modelo es vulnerable.
Una sección de afiliación robusta debería tener sustancia propia:
redacción propia,
datos propios,
metodología propia,
responsabilidad editorial clara,
expertise reconocible,
usuarios propios,
tráfico directo recurrente
y un valor demostrable más allá de la autoridad del dominio.
Esta es una estrategia más sólida incluso dejando de lado las políticas de Site Reputation Abuse.
La UE también interviene en el acceso a los datos de búsqueda
El Digital Markets Act no afecta únicamente a los elementos visibles de la SERP.
Otro aspecto importante es el acceso a determinados datos de búsqueda.
Google debe poner a disposición de competidores elegibles ciertos datos anonimizados relacionados con su buscador.
Entre ellos pueden encontrarse:
- consultas
- rankings
- clics
- visualizaciones
El trasfondo es la enorme ventaja de datos que posee Google.
Una búsqueda no mejora únicamente gracias a un buen algoritmo.
También mejora cuando la plataforma puede observar durante años qué buscan los usuarios, qué resultados se muestran y qué resultados reciben clics.
Ese bucle de datos representa una enorme barrera competitiva.
El DMA intenta abrir una parte de esa información a otros actores.
Bajo determinadas condiciones, incluso servicios de IA con funciones de búsqueda pueden llegar a ser beneficiarios elegibles.
A largo plazo, esta medida puede ser más importante que muchos cambios visuales en las SERP.
Aun así, no está naciendo un Google europeo completamente independiente
Conviene no exagerar la evolución.
No existe una versión de Google totalmente separada para Europa.
Tampoco puede afirmarse que el SEO funcione ahora según reglas completamente distintas en Europa y Estados Unidos.
La base sigue siendo ampliamente común.
La indexación técnica, el rastreo, la arquitectura de información, el enlazado interno, la calidad del contenido, la autoridad, la relevancia y la intención de búsqueda siguen siendo fundamentales.
Lo que cambia es la superficie de resultados y, en algunos casos, la forma regulatoria de tratar determinados productos de Google.
Por ese motivo, dos rankings idénticos en España y Estados Unidos pueden tener un valor económico distinto.
Ese es el verdadero cambio.
Los datos SEO de Estados Unidos son menos extrapolables a España
El sector SEO se ha apoyado históricamente en gran medida en datos procedentes de Estados Unidos.
Esto se vuelve cada vez más problemático.
Si determinadas superficies de búsqueda solo existen dentro del EEE, un estudio de CTR realizado en Estados Unidos no puede extrapolarse automáticamente a España.
Lo mismo ocurre con experimentos sobre Shopping, viajes, búsquedas locales o servicios de búsqueda vertical.
Los publishers deberían analizar sus propios datos separando mercados.
Una comparación especialmente útil puede incluir:
España
otros países del EEE
Reino Unido
Estados Unidos
y otros mercados relevantes.
Cuanto más regionaliza Google su producto, más valor tienen estos análisis comparativos.
La visibilidad deja de ser la métrica principal
Los índices de visibilidad SEO siguen siendo útiles.
Pero solo muestran una parte del negocio.
Un dominio puede mantener o incluso aumentar su visibilidad mientras pierde ingresos procedentes de Google.
Por eso conviene analizar el proceso completo:
visibilidad en la SERP → impresión → clic → consumo → clic afiliado → conversión → ingresos
En cada paso puede aparecer una pérdida diferente.
AI Overviews actúa principalmente entre impresión y clic.
Los cambios en la SERP también afectan a ese punto.
Una mala experiencia de usuario afecta entre clic y consumo.
Los problemas con un comercio afiliado aparecen después del clic de afiliación.
Solo analizando toda la cadena puede saberse si existe un problema de SEO o un problema de modelo de negocio.
Qué modelos de afiliación tienen más riesgo
Los proyectos más expuestos comparten normalmente tres características:
dependen casi por completo de Google,
publican principalmente contenido genérico
y poseen pocos datos o funciones propias.
Un proyecto con cientos de artículos del tipo “qué es X”, “X vs. Y” o “los mejores X” resulta más fácil de sustituir con sistemas generativos que un portal con una base de datos propia y una marca fuerte.
También los proyectos que dependen masivamente de contenidos long tail generados a gran escala pueden encontrarse con dificultades económicas.
Eso no significa que el long tail desaparezca.
Significa que el valor de una impresión puede reducirse cuando Google responde suficientemente bien a la consulta sin necesidad de un clic externo.
Qué modelos de afiliación pueden ser más resistentes
Los proyectos más sólidos probablemente serán aquellos que combinen varios activos propios.
Entre ellos:
Tests reales
No simples resúmenes de especificaciones, sino pruebas con metodología propia.
Bases de datos de productos y precios
Información actualizada, precios históricos, disponibilidad y comparación de tiendas.
Herramientas
Calculadoras, configuradores, comparadores y buscadores de producto.
Especialización
Portales con una audiencia muy concreta y un conocimiento profundo del sector.
Comunidad
Opiniones, discusiones e información generada por usuarios propios.
Marca
Usuarios recurrentes y demanda directa.
Distribución propia
Newsletter, aplicaciones, redes sociales, notificaciones u otros canales directos.
La diferencia fundamental está en si una web simplemente publica información o si constituye un producto digital por sí misma.
El SEO sigue siendo relevante, pero cambia su función
Sería un error concluir que el SEO ya no tiene futuro.
AI Overviews y AI Mode también necesitan fuentes.
Google sigue utilizando su índice de búsqueda y sistemas de ranking para alimentar parte de estas experiencias.
El SEO técnico, la rastreabilidad, la arquitectura web, el enlazado interno, los datos estructurados y el contenido de calidad siguen siendo importantes.
Lo que cambia es el objetivo.
Durante años, el SEO consistía principalmente en captar el mayor porcentaje posible de una demanda existente.
Ahora también debe conseguir que los contenidos sigan siendo relevantes en un entorno donde Google puede resolver directamente una parte de la necesidad del usuario.
Es una diferencia importante.
Qué deberían hacer ahora los publishers
Para publishers grandes y operadores de proyectos de afiliación, el primer paso debería ser una auditoría estratégica.
El contenido debe segmentarse según intención de búsqueda y valor económico.
Resulta útil dividirlo al menos en cuatro grupos:
Informational
Es el tipo de contenido más expuesto a respuestas generativas.
Commercial Investigation
Reviews, comparativas y guías de compra siguen teniendo potencial, pero necesitan más datos propios y experiencia real.
Transactional
Aquí aumenta la competencia con Shopping, Supplier Units y Aggregator Units.
Brand
Este segmento debería fortalecerse porque reduce la dependencia de consultas genéricas.
Después conviene analizar cada grupo según impresiones, posiciones, CTR, clics y facturación.
Las pérdidas por AI Overviews no deberían estimarse con promedios del sector
Precisamente porque AI Overviews genera tanta discusión, es importante evitar conclusiones basadas únicamente en porcentajes generales.
Las cifras del 30, 40 o 58 % no son previsiones individuales.
Los datos decisivos están en Search Console, Analytics y el sistema de tracking de afiliación de cada publisher.
Con la información adicional disponible sobre funciones generativas, el análisis se vuelve mucho más preciso.
Algunas preguntas relevantes son:
¿Qué URLs aparecen con frecuencia en AI Overviews?
¿Qué temas están perdiendo simultáneamente clics orgánicos?
¿Qué páginas reciben tráfico desde resultados de IA?
¿Cuál es el valor económico de ese tráfico?
¿Qué tipos de contenido afiliado pierden más?
¿Existen diferencias entre España y mercados fuera del EEE?
Solo después de responder estas preguntas puede evaluarse el impacto real sobre cada proyecto.
La pregunta estratégica más importante: ¿qué no puede sustituir Google?
Probablemente esta sea una de las grandes preguntas para publishers en los próximos años.
Otra guía genérica es fácil de reemplazar.
Una serie de datos propios no.
Una descripción de producto es intercambiable.
Un test de laboratorio propio no.
Una lista de diez productos puede generarla una IA.
Una base de datos de precios y calidad mantenida durante años necesita una fuente real.
La información general se está convirtiendo cada vez más en una commodity.
Los datos originales, la expertise, la marca y las funciones propias aumentan su valor.
Conclusión: Europa no se separa de Google, pero Google se convierte en un producto diferente en Europa
Los cambios actuales en Google Search son más profundos que un update SEO convencional.
Por un lado, la inteligencia artificial está cambiando la economía tradicional del clic. AI Overviews y AI Mode responden cada vez más consultas dentro del propio buscador.
Por otro, el Digital Markets Act modifica las reglas de los resultados comerciales dentro del Espacio Económico Europeo.
Google debe ofrecer nuevas oportunidades a servicios verticales competidores. Al mismo tiempo, los proveedores directos cuentan con superficies específicas como las Supplier Units.
También aparecen diferencias regionales en políticas como Site Reputation Abuse y en el acceso a determinados datos de búsqueda.
Europa no se está separando técnicamente de Estados Unidos.
Pero sí está surgiendo una versión europea del producto Google, influida por obligaciones regulatorias diferentes.
Para los publishers, esto tiene una consecuencia importante.
El ranking deja de ser suficiente como métrica de éxito.
Hay que analizar toda la cadena de valor, desde la impresión en Google hasta los ingresos.
Un publisher necesita saber si una página aparece, si recibe clics, qué tipo de usuario llega y cuánto valor económico genera.
En los proyectos de afiliación hay además una pregunta adicional:
¿Ofrece la web algo que Google no pueda proporcionar directamente dentro de sus propios resultados?
Quien se limite a reformular información pública y añadir enlaces de afiliación tendrá cada vez más dificultades.
Quien posea datos propios, tests reales, herramientas, funciones de comparación, una marca reconocible y acceso directo a su audiencia parte de una posición mucho más sólida.
Esa es probablemente una de las principales consecuencias de la nueva etapa de Google:
El SEO no desaparece, pero el valor se desplaza desde el simple ranking hacia el producto propio.










